domingo, 21 de septiembre de 2014

FASCINADO

El señorito Malabar hace equilibrismos de desorden sensorial.
Arma y desarma piezas de rompecabezas rítmicos.
De su habilidad hizo un juego, y de su juego profesión.

Pam, pam, pam.

El señorito Malabar añade una pieza más al puzzle.
Hipnotiza a todo aquel que osa seguirle el juego.
Él está tranquilo, nosotros estamos en tensión.

Más difícil todavía.
Pam, pam, pam.

El señorito Malabar hace lo imposible.
Se arroja al vacío, sale de su zona de confort.
Del juego hizo un reto, y del reto su obsesión.

Pam, pam, pam.
Pam, pam, pum.

No pasa nada, borrón y vuelta a empezar.
Lo difícil no es caer, es volverse a levantar.
Ese, sí, ese, es mi señorito Malabar.








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